miércoles, 5 de febrero de 2025

Saga Psi/Cambiantes: Susurro de Pecado - Nalini Singh


Titulo: Psi/Cambiantes: Susurro de Pecado

Autora: Nalini Singh

Género: Fantástica, Suspense, Romántica

Historia corta de la saga Psi/Cambiantes. va entre el primer y el segundo libro

San Francisco Gazette 

2 agosto, 2072

Noticias locales 

¿Problemas en Chinatown? 

 Las fuerzas del orden se niegan a confirmar o negar los rumores sobre una nueva familia del crimen organizado en la ciudad. Lo que se rumorea en la calle es que esta banda, conocida por la "V" negra que garabatean en las ubicaciones de sus crímenes, tiene intención de tomar el control de todas las operaciones ilegales de San Francisco. Hasta ahora, los V han concentrado sus esfuerzos en Chinatown, pero nuestras fuentes dicen que planean expandirse al área más grande de la Bahía. 

 Smith Jenson, el telépata que actúa como director de relaciones públicas para la administración municipal, ha indicado públicamente que la amenaza de los V es insignificante. Lamentamos discrepar. Mientras los psi como el señor Jenson y sus colegas permanecen seguros en sus torres de apartamentos, los humanos y cambiantes sobre el terreno comienzan a sentir los efectos de esta nueva amenaza. No ha habido muertes todavía, pero es sólo cuestión de tiempo. Este periodista cree que la administración municipal debe dar un paso hacia adelante. Si no lo hacen, San Francisco podría escaparse de sus manos.

Emmet es un cambiante del clan de leopardos que van tras una nueva banda que intentan hacerse con la ciudad extorsionando a los ciudadanos.

Ria es una humana que tuvo la mala suerte de toparse con un violador y por suerte los leopardos la salvaron entre ellos Emmet.

Emmet desde el primer momento que vio a Ria sabia que era su compañera y que la protegería de la nueva banda aunque eso significara morir en el intento.

Ria se siente atraída por Emmet pero aceptaran los cambiantes a una simple humana.

Ria se acomodó en el baño de burbujas que su abuela le había preparado y  suspiró. 

Una ligera llamada a la puerta llegó momentos más tarde. 

—Está bien, Popo.  

Entró su abuela. Aunque diminuta, con una cara que portaba las millones de marcas de una vida bien vivida, su zancada era constante y los ojos limpios. Miaoling Olivier tenía un montón de décadas acumuladas sobre ella, como le gustaba decir. 

Ahora entró y tomó asiento en la tapa cerrada de la taza mientras el padre de Ria empezaba a gritar en la cocina.  

—Aquí vamos —dijo Miaoling, poniendo los ojos en blanco—. A veces, creo que accidentalmente abrimos nuestra casa a los presos de un psiquiátrico. 

Ria sintió que los labios se le curvaban, los ojos húmedos. 

—Sólo están enojados y asustados por mí. 

—Chica lista. —Estirando la mano tomó una de las palmas destrozadas de Ria y se la llevó a la boca. 

El beso fue suave, cariñoso. Curó a Ria de dentro afuera. 

—Te quiero, Popo.  

—Sabes —dijo Miaoling—, que eres la única que me llama así. Ken y Jet dicen  abuelita.  

—Por eso ellos no son tus favoritos y yo sí. 

—Shh. —Los ojos de Miaoling centellearon mientras devolvía la mano de Ria al  borde de la bañera—. ¿Le diste las gracias al joven que te encontró? Quizá deberías hornearle un bizcocho.  

Eso hizo sonreír a Ria.  

—No me interesa —dijo a su abuela siempre optimista—. Es un poco demasiado guapo para mí. —El hombre rubio de los DarkRiver era claramente un miembro sumamente adiestrado del clan, pero esbelto, más parecido a un surfista adolescente que a un hombre crecido. Emmett por otro lado...  

Su abuela suspiró.  

—Continúa así y tus partes femeninas se secarán.  

Ria bufó con risa.  

—¡Popo!  

—¿Qué? Sólo digo la verdad. —El discurso de Miaoling cambió, yendo del perfecto inglés de Harvard a un ritmo que sólo utilizaba con aquellos con los que estaba cómoda—. A tu edad, yo tenía a tu madre en camino. 

—Los tiempos han cambiado, tengo veintidós, apenas se han secado. —Descansó la cabeza contra la pared—. Cuéntame cómo conociste al abuelo. 

—¿Por qué? Ya lo sabes. 

—Por favor. —La historia la calmaba, y ahora mismo, necesitaba consuelo. 

—Bien, para mi Ri-ri. —Respiró hondo—. Yo vivía en una granja en la Provincia de Henan y mi familia trataba de arreglar mi casamiento. Pero, ai, yo era terrible. No me hubiera casado con ninguno de los chicos que me traían, demasiado flaco, demasiado gordo, demasiado estúpido, demasiado atado a las faldas de su mamá.

—¿Te permitían rechazarlos con eso? 

—Era la única chica después de tres chicos. Estaba mimada —dijo con una sonrisa cariñosa—. Entonces un día, mi padre vuelve a casa y dice, Miaoling, vístete bien, un médico americano va a venir a la aldea a revisar los ojos de los ancianos. 

—Cataratas.  

—Sí. Mi padre dice, quizá el norteamericano loco deseará una esposa china loca que no escucha a nadie. Por supuesto, eso me hace querer no gustar al norteamericano en absoluto. 

Ria rió tontamente, mientras se involucraba en la historia como había hecho de niña. 

—Entonces el abuelo fue a la casa para cenar.  

—Yo llevaba un vestido marrón, un vestido marrón muy feo con zapatos marrones feos. —La mano de su abuela acarició el pelo de Ria, el pelo que Miaoling había dicho una vez que contenía la seda de China pero la sombra exuberante del chocolate de una cultura enteramente diferente—. Pero es tan guapo. Bonitos ojos verdes, pelo rubio. Y es agradable. Toda la noche, se ríe de mí en silencio a través de la mesa de comedor. Sabe lo que estoy tramando. 

—Pero te pidió matrimonio de todos modos.  

—Después de una semana. Y la loca de Miaoling dijo sí, y vinimos a América.  

—Tan rápido —dijo Ria, sacudiendo la cabeza—. ¿No estabas asustada? 

—Bah, ¿por qué asustada? Cuando se trata del amor, no asustada. Sólo impaciente.  

—¡No lo digas, Popo!  

Pero era demasiado tarde.  

—¡Impaciente por utilizar las partes femeninas!  

Emmett ocultó la sonrisa en su té de jazmín. Su audición era tan aguda como la de un leopardo. Podía oír todo lo que la abuela de Ria decía, y maldición si no estaba ya medio enamorado de la dama. No es de extrañar que el abuelo de Ria se hubiera casado con ella.  

Alzando la mirada, captó la expresión de Alex cuando su marido la atrajo a sus brazos. Ella apartó toda su bravuconería, Alex estaba realmente preocupada por Ria.  

—Nadie va a herir a su hija otra vez —dijo tranquilamente, levantándose.  

Todos lo miraron durante un largo minuto, hasta que por fin, Simon, el padre de Ria, asintió. Pero cuando habló, fue para decir: 

—Ella no es para usted. Está comprometida. 

Emmett levantó una ceja.  

—No lleva anillo. —Y si algún imbécil había sido lo bastante estúpido para no reclamarla cuando había tenido la oportunidad, eso no era problema de Emmett. 

Podrá Emmett proteger a Ria y a ciudad de la nueva banda.

Espero que le deis una oportunidad a esta saga porque de verdad que merece la pena.



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